Creaste una solución para ganar tiempo.
Hoy trabajas más,
y sabes que dentro de poco será peor.
No es que lo hicieras mal.
Aprendiste la herramienta, pero nadie te enseñó a pensar la solución antes de construirla.
Aquí aprendes eso: a diseñar lo que haces para que trabaje para ti, no se caiga cuando faltas, y deje de quitarte el tiempo.
No importa tu nivel — no se trata de dominar la herramienta, sino de pensar antes de tocarla. Menos herramientas, más soluciones.
Y hay un caso real que muestra justo esto — lo que pasa cuando alguien piensa en la herramienta antes que en el problema.
Se trata de un banco que perdió 6.000 millones de dólares por un archivo de Excel. No por saber poco. Por confiarse en algo que parecía estar bajo control.
Analizo el caso y lo desarmo pieza por pieza en un documento que le he llamado “Expediente 01”.
Ahí te cuento qué falló, en qué momento se pudo ver venir, y cómo entrenar el ojo para reconocer ese mismo patrón — el que quizá esté creciendo ahora en tu trabajo, mucho más pequeño, claro, pero de la misma naturaleza.
Este es el primero de una serie. Y es gratis.
Recíbelo en tu correo:
Falta un paso.
Te acabé de enviar un correo para confirmar tu registro. Ábrelo y dale confirmar — sin ese paso, no te llega el Expediente ni los correos.
Cada día, a la 1 de la tarde, un correo que te enseña a ver lo que casi nadie ve en su trabajo.
¿Y quién te escribe todo esto?
Soy Alfonso Lenis, ingeniero de sistemas y Arquitecto de Sistemas de Eficiencia.
Desde 2015, y de forma consecutiva, Microsoft me nombra MVP — un reconocimiento que le dan a un grupo reducido de personas en el mundo por su experiencia técnica con sus herramientas.
Suena bien, pero no es lo que más debería importar.
Si estás por aquí, te debe interesar más lo que puedes lograr y no lo que yo he logrado.
Quizás te aporte poco, mucho o nada, ya que desconozco tus necesidades actuales.
Los que se quedan son a los que puedo aportarles; los demás se van, es lo normal y es lo ideal por el bien de todos.
Lo que sí importa es de dónde vengo.
Llevo años resolviendo procesos en empresas del sector financiero — de esos lugares donde un error no se arregla con un “perdón”, sino que se paga en dinero y en reputación.
Ahí no aprendí a no equivocarme; eso no existe.
Aprendí a diseñar de otra forma: para que el error se detenga antes de volverse un costo, y para que el trabajo no dependa de una sola persona.
Y lo mejor: eso que se forjó donde más caro cuesta equivocarse, funciona igual en cualquier oficina.
Lo he llevado a otras industrias, con el mismo resultado — porque el problema de fondo es siempre el mismo, sin importar a qué se dedique la empresa.
Por eso esto no va en contra de Excel, Power BI o la inteligencia artificial.
Al contrario: se trata de saber cuándo usar cada una, y cuándo no. La herramienta no es el problema. El problema es ir a la herramienta antes de pensar.
Ese trabajo que cada vez te pesa un poco más no se va a arreglar solo.
Y seguirá igual, ya sabes a dónde lleva.
Si algo de lo que leíste te resonó, la entrada es simple: te llega el documento Expediente 01, donde con un caso real y millonario descubrirás que no todo lo que parece bajo control lo está.
Y desde ahí, cada día un correo corto a la 1 de la tarde.
Casos, historias, y de vez en cuando algo que ofrezco a quien quiera ir más allá.
Unirse es gratis, salirse también.
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